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¿Eres vegetariano/vegano? ¿De dónde vas a sacar tus proteínas? ¿Cómo lo haces para ganar músculo? ¿Y si te enfermas? “Vas a estar desnutrido”, “Podrías enfermarte profundamente” ¿No que la carne es necesaria?

Más de alguna vez familiares, pacientes, conocidos y sobretodo colegas, se han expresado de la forma anterior, pese a que hace años que el mito de que la proteína animal es necesaria para ser sano fue desechado. Al menos científicamente. Sin embargo, en Chile, esta creencia forma parte del día a día. Es normal ingerir todos los días al menos 1 producto de origen animal, y también es normal encontrar personas sobre los 35 años tomando 2 o más medicamentos para controlar enfermedades crónicas. A continuación, un estudio recién salido del horno que busca derribar uno de tantos mitos nutricionales.

 

COMPARANDO MORTALIDADES

El 1 de Agosto de 2016 salió a la luz un estudio que compara la ingesta de proteína vegetal y proteína animal, ligando esta última con aumento del riesgo de morir por cualquier causa, en especial por enfermedades cardiovasculares. El estudio fue liderado por la Universidad de Harvard y publicado en una revista médica científica de renombre internacional (JAMA).

Via AllTech

Via AllTech

El estudio analizó información sobre la dieta de un poco más de 131.000 profesionales de la salud desde la década del 80 hasta el 2012. Se realizaron encuestas alimenticias de forma periódica, tomando en cuenta la ingesta de productos de origen animal y vegetal. Se calcularon diferentes variables, como por ejemplo, el origen principal de las calorías de la dieta (animal o vegetal), los gramos de proteína consumidos en cada porción del día, entre otros.

Del grupo de personas estudiadas, el 96% de las diferentes causas de muertes fueron obtenidas. Los sujetos con antecedentes de cáncer, enfermedades cardiovasculares y diabetes, fueron excluidos de la investigación. Profesionales que durante el estudio fueron diagnosticas de estas enfermedades mencionadas, incluyendo infartos y angina (dolor al pecho de origen cardiaco), dejaron de ser monitorizados ya que esto significaría un probable cambio en su alimentación.

Finalmente, el análisis estadístico permitió ajustar los resultados para asociarlos según si la población tenía algún factor de riesgo o de protección: fumador, índice de masa corporal (sobrepeso u obesidad), ingesta de alcohol, historia de hipertensión arterial, actividad física, índice glicémico e ingesta de frutas, verduras, legumbres, frutos secos y alimentos integrales.

 

¿Qué concluyó la evidencia científica?

La ingesta de proteína animal se asocia a un mayor riesgo de morir por cualquier causa, especialmente la muerte asociada a enfermedades cardiovasculares (entre ellas se encuentran los temidos infartos al corazón y al cerebro). Mientras que la ingesta de proteína vegetal produce el efecto contrario, es decir, es protectora. Importante es destacar que estos resultados se observaron en mayor proporción en el grupo que tenía al menos 1 factor de riesgo de los mencionados arriba.

Consumir proteínas de origen vegetal por sobre la animal sería lo mas adecuado para tener una vida longeva, llena de vitalidad y libre de enfermedades.

Vía Foodswell

 

DERRIBANDO MITOS

Sin duda que pueden parecer sorpresa resultados como el anterior. Pero hace ya unos años el enfoque de la medicina se volcó a la observación de nuestros estilos de vida y patrones de alimentación.

En 2015 la Organización Mundial de la Salud, luego de un interesante y serio artículo publicado en otra revista médica de renombre (The Lancet), recomienda suspender el consumo de carnes procesadas (paté, jamón, salame, longanizas, salchichas) y disminuir el consumo de carnes rojas. Esto porque las primeras son reconocidas provocadoras de cáncer y las segundas tienen la potencialidad de producirlo.

Es más, está comprobado que una alimentación integral basada en plantas que excluya productos procesados, refinados y animales, se asocia a una reducción importante en el riesgo de enfermedades crónicas, cardiovasculares, degenerativas, alergias y cáncer.

Vía Bloodflow

 

EMPODERARSE

Me ha pasado en muchas ocasiones que pacientes diabéticos o que tuvieron algún infarto siguen alimentándose de la misma manera porque el médico o especialista no les dejó ninguna recomendación nutricional. Esto es comprensible, puesto que en los 7 años de carrera, la información que se nos entrega sobre nutrición terapéutica basada en evidencia es nula. Incluso en las especialidades.

Así que no se sorprendan si el médico de turno les dice que pueden seguir consumiendo lácteos o proteína animal después del diagnóstico de cáncer, infarto, sobrepeso o hipertensión arterial. Lo más probable es que no maneje estos conocimientos, aún cuando la ciencia moderna diga totalmente lo contrario.

¿Lo bueno de todo esto? Acabas de quedar advertido sobre las probables consecuencias que tiene consumir animales y sus derivados. Ya no puedes decir: “el médico no me dijo”.

 

 

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REFERENCIAS

SONG, M. et al. 2016. Association of Animal and Plant Protein Intake With All-Cause and Cause-Specific Mortality. [en línea]. JAMA Internal Medicine. <http://archinte.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2540540> [consulta: 02-08-2016]

BOUVAR, V. et al. 2015. Carcinogenicity of consumption of red and processed meat. [en línea]. The Lancet Oncology  <http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26514947> [consulta: 02-08-2016]

KUSHI. et al. 2012. American Cancer Society guidelines on nutrition and physical activity for cancer prevention. [en línea]. American Cancer Society   <http://www.cancer.org/acs/groups/cid/documents/webcontent/002577-pdf.pdf> [consulta: 02-08-2016]

TERRASSE, V. 2015. IARC Monographs evaluate consumption of red meat and processed meat. [en línea]. World Health Organization (WHO) <https://www.iarc.fr/en/media-centre/pr/2015/pdfs/pr240_E.pdf> [consulta: 02-08-2016]

HEVER, J. 2016. Plant-Based Diets: A Physician’s Guide. [en línea]. The Permanent Journal. <http://www.thepermanentejournal.org/issues/2016/summer/6192-diet.html> [consulta: 02-08-2016]

 



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