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La fruta engorda porque tiene carbohidratos. Mejor productos light o diet bajos en azúcar, sobretodo diabéticos. La nutricionista me limitó el consumo de frutas, pero puedo comer yogur y mermelada light, leche descremada y pan integral.

Me ha pasado, lo he oído y como muchos mitos, he tenido que estudiarlos a fondo para comprenderlos.

Carbohidratos hay de muchos tipos, la fructosa es uno de ellos. Ésta se transforma en glucosa dentro de nuestro organismo. A su vez, la palabra “azúcar” se utiliza para referirse de forma errónea a todos los carbohidratos, cuando no son todos iguales ni provocan los mismos efectos en nuestra salud.

AZÚCARES MODERNAS

Los comestibles que existen hoy en día difieren de los de hace 40 años atrás. Debo pasar harto tiempo enseñando esto a los pacientes.

Hoy en día hay carbohidratos procesados y refinados, químicos que actúan como glucosa, tóxicos que alteran los carbohidratos, azúcares escondidas añadidas a los productos… ¡Uff! En fin, nos enfrentamos a muchos nuevos carbohidratos. Y me he dado cuenta que la fruta cae en el mismo saco, siendo que la fructosa de esta es diferente de la creada químicamente.

Vía Washingtonci

Vía Washingtonci

EFECTOS EN NUESTRA BIOLOGÍA

Al ingerir carbohidratos refinados (ejemplo: bebidas y jugos envasados o en polvo) se produce lo que se llama peak de glucosa en la sangre. Seguido de una rápida baja de esta (hipoglicemia reactiva) y consecuentemente gran secreción de la hormona insulina (hiperinsulinismo) con liberación de ácidos grasos (grasita) a la sangre. ¿Consecuencias? A la hora estamos hambrientos, acumulamos grasa abdominal y aumenta el riesgo de diabetes e infartos. Este efecto disminuye considerablemente al agregar o beber frutas reales en un batido, de hecho, ¡no se produce hipoglicemia ni liberación de grasa a la sangre!

En 2011 se estudió por 6 semanas a 131 personas obesas divididas en 2 grupos de dietas: una baja en fructosa añadida (<20 gramos al día) y la otra con ingesta moderada de fructosa natural de frutas (70 gramos al día). Este último grupo bajó 2 kilos más de peso que el primero, disminuyó sus valores de presión arterial, azúcar en sangre y otros marcadores de inflamación.

Más adelante, en 2013, se asocia de forma definitiva el consumo de fructosa refinada con riesgo para el desarrollo de hígado graso, desórdenes hormonales, hipertensión arterial y su progresión.

Vía Pexels

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ELEMENTOS ESCONDIDOS BENEFICIOSOS

Hay que traer a colación una diferencia importante: los carbohidratos refinados son solo eso, una gran acumulación condensada de azúcar, nada más. La fruta en cambio posee fructosa, pero además proteínas, minerales, vitaminas y 2 amigos de nuestra salud:

  1. Fibra, que retarda el paso de comida del estómago al intestino, haciéndonos sentir satisfechos.
  2. Polifenoles (fitoquímicos), partículas que bloquean y regulan el paso de azúcar a la sangre a través del intestino, mecanismo fundamental que nos protege de la resistencia a la insulina y el sobrepeso. Además poseen efecto antioxidante.
Vía Impremedia

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El consumo de fructosa frutal en ningún caso es riesgo de enfermedad cardiovascular. Incide de forma positiva en la regulación del colesterol total y colesterol “malo”, la resistencia a la insulina, el sobrepeso, la grasa abdominal y la presión arterial.

¿Estudio freak? En 2013 se comprobó que consumir pan blanco refinado produjo todos los efectos negativos explicados con anterioridad. Sin embargo, al agregarle berries o manzanas al pan, el efecto del peak de glucosa disminuyó significativamente.

No todos los carbohidratos son iguales, menos la fructosa de la fruta.

¿Le agregarías fruta al pan? ¿Qué otras formas de consumir más fructosa saludable se te ocurren?

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REFERENCIAS

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