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“El médico y la nutricionista me dijeron que la mejor fuente de Calcio es la leche, así que tomo 2 o 3 veces al día, es descremada y sin lactosa. Además estoy tomando suplemento de Calcio para la osteoporosis y artrosis”. Este discurso me resulta familiar. ¿Y a ti?

En el artículo anterior revisamos la historia político-económica detrás de la producción masiva de lácteos y su pasteurización. Sigamos despejando mitos.

Vía Furleybio

Vía Furleybio

¿TOMANDO LECHE O ALGO MÁS?

Existen los llamados componentes escondidos que contiene la leche de vaca de hoy en día. Me parece relevante mencionar los siguientes:

  1. Bacterias: Un cuarto de vaso (1 centímetro cúbico) de leche de vaca puede contener hasta 750.000 “células purulentas o somáticas”, es decir, pus; y 20.000 bacterias vivas antes de que sea retirada del mercado. La pasteurización no hace maravillas. El pus es esa secreción amarillenta que aparece en heridas infectadas. ¿Y si bebo 1 Litro de leche? Estaré ingiriendo la no menor cantidad de 20 millones de bacterias y hasta 750 millones de células purulentas. Esto se produce porque las vacas son vaciadas por máquinas que succionan de forma intermitente las ubres. Esto genera un tejido inflamado constante, terreno de infecciones (mastitis) y sangrado.
  2. Antibióticos: Debido a lo anterior, toda vaca utilizada como producto vivo de obtención de leche, está en tratamiento antibiótico constante para minimizas los efectos del hacinamiento animal y la mastitis. Así se logra el pase para ser vendida. El 80% de los antibióticos en el mundo son utilizados en animales para consumo humano y los que producen leche. Esto ha contribuido a generar la actual crisis de resistencia a antibióticos que atraviesa la salud. Estamos “bebiendo” antibióticos.
  3. IGF-1 (Factor de crecimiento 1 similar a la insulina): Es una hormona, es decir, una proteína que cumple funciones importantes en nuestro cuerpo. Su peak de producción en el ser humano es durante la adolescencia y el “estirón” típico. Tanto la leche humana como de vaca la contienen. Pongamos esto en perspectiva: la vaca amamanta a su ternero para llevarlo a tamaño adulto en 6 meses. ¿Qué pasa cuando se consumen las secreciones de las glándulas de otro animal por muchos años? Bueno pues, crecimiento. Pero no en tamaño. El ser humano crece hacia el lado y por dentro. Mundialmente conocida es la asociación de consumo de IGF-1 de leche con tumores y cánceres en senos, ovarios y próstata, entre otros. Además de su asociación con enfermedades crónicas como obesidad, acné, resistencia a la insulina, síndrome de ovario poliquístico y enfermedad coronaria. Presente también en la leche de vaca cruda.
  4. Beta-Lacto Globulina: Otra hormona.  Existe un riesgo de desarrollar diabetes tipo 1 de 50% hasta 600% en niños menores de 6 años que consumen leche de vaca. Ésta proteína llega al páncreas del bebé y a través de una reacción inflamatoria, lo va destruyendo. Podría pensarse “bueno, entonces no hay que darle leche artificial-suplementaria a los bebés”. Pero también está comprobado que madre que amamanta y que toma leche de vaca, traspasa esta hormona a través de su leche al lactante.
  5. Disruptores Metabólicos y Endocrinos: Químicos que básicamente alteran nuestros órganos y sistemas provocando enfermedades. Sólo por mencionar algunos: pesticidas, bisfenoles policlorados (PCBs), dioxinas y aflatoxinas.

Recuerda: sea entera, semi-descremada, descremada o sin lactosa; es leche de vaca igual y contendrá estos componentes escondidos. La leche de vaca cruda no pasteurizada c ontiene los puntos 3 y 4.

“LA MEJOR FUENTE DE CALCIO”

El mayor y más arraigado mito sobre la leche de vaca. Tanto así que hasta médicos y nutricionistas tradicionales lo repiten sin siquiera cuestionarlo.

Repasemos aspectos esenciales: nuestros huesos están en constante remodelamiento. Se destruye y se forma hueso todo el día, proceso que requiere calcio. ¿Cuánto? Máximo 600 miligramos de Calcio al día, cifra que se cubre en su totalidad con una alimentación saludable y balanceada sin lácteos. Sobrepasar esta cifra no mejora la integridad de nuestros huesos, es más, el exceso de calcio se elimina o se acumula en lugares donde no debería: arterias (placas de ateroma que llevan a infartos), mamas (calcificaciones), riñones y vesícula biliar (cálculos). Esto corre para leche pasteurizada o cruda “natural”.

Por otro lado, está ampliamente demostrado en estudios científicos recientes, que el consumo de leche de vaca no mejora la integridad de los huesos. Es más, las poblaciones con mayor consumo de leche son los que poseen mayores tasas de osteoporosis y fracturas de cadera.

Vía The China Study

Vía The China Study

SUPLEMENTOS DE CALCIO

Además, no es cosa de tomar calcio. Para absorberlo necesitamos Vitamina D y Fósforo. La mejor vitamina D la obtenemos exponiendo nuestra piel al sol. El calcio con el fósforo deben estar en una relación mayor a 2:1 para absorberse, es decir, por cada 2 miligramos de calcio debe haber 1 de fósforo. En la leche de vaca, esta relación es de 1.2:1. ¿Dónde se encuentra la relación ideal? En leche materna humana, frutas, verduras, algas, frutos secos, semillas y granos integrales.

Lo anterior echa por tierra la necesidad de tomar suplementos de calcio. Por si fuera poco, la ciencia asocia el consumo de estas pastillas con dolores abdominales, aumento del riesgo de fracturas de cadera, infartos al corazón y mortalidad cardiovascular global.

El mito ha sido derribado.

¿Cuáles son las reales y mejores fuentes de calcio? ¿Cómo hacer leche vegetal? ¿Qué enfermedades aparecen con el consumo de leche de vaca? Nos vemos en la parte 3, porque aun queda más historia.

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