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Caracterizada por estornudos, secreción y congestión nasal, acompañada de picazón de ojos, piel, paladar y nariz, la rinitis o conjuntivitis alérgica (atopia) es un molesto proceso de enfermedad que aumenta en primavera. Puede asociar descarga posterior, tos, fatiga e irritabilidad.

Este tema me es muy cercano. Toda mi vida fui “alérgico” y las primaveras eran un martirio. Pasé por múltiples especialistas, los fármacos eran cada vez más costosos y diversos, pero aún así traía conmigo un rollo de papel higiénico por la cantidad de estornudos y secreción nasal que eliminaba. No fue hasta que hice cambios en mi alimentación que los síntomas disminuyeron.

Cuando tomé la decisión hace 6 años de eliminar en forma importante la leche de mis comidas, la rinitis comenzó a desaparecer. Te confieso que esta primavera 2016 ha sido el primer año en que no he tenido síntomas de alergia. Quizás uno que otro estornudo aislado. Pero también es el primer año en que llevo más de 8 meses con una alimentación integral basada en plantas.

LOS ACTORES PRINCIPALES

Para comprender por qué ciertos alimentos o alérgenos producen síntomas, es necesario entender nuestro cuerpo.

Existen los que se llaman “órganos emuntorios”, que son los encargados de llevar a cabo mecanismos químicos complejos para eliminar o procesar componentes que entran a nuestro cuerpo y que no necesitamos. Los principales son: hígado, pulmones, riñones, piel y tubo digestivo. La tos, la mucosidad y el picor en tu piel pueden ser meros procesos de eliminación de toxinas.
Por otro lado tenemos el sistema de defensas (sistema inmune) que en conjunto con el sistema circulatorio y linfático, es el encargado de reconocer sustancias extrañas, reaccionar frente a ellas y enviar mensajes a todo nuestro cuerpo para mantenernos protegidos.
Finalmente, dentro del tubo digestivo, principalmente el intestino, alojamos bichitos saludables imprescindibles (microbioma o flora intestinal). Este grupo de bacterias, virus, parásitos y hongos amigos, cumplen funciones específicas dentro de nosotros. La sinfonía de procesos interrelacionados entre estos 3 actores es lo que nos puede o no generar alergias.

Vía ContenidosDigital

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Cuando un alérgeno (quien crea alergia) entra a nuestro cuerpo es reconocido por el sistema inmune y desencadena ciertos grados de respuesta defensiva. Existen varios tipos de respuestas inmunes mediadas por diferentes moléculas y células, pero el común entre todas es que generan inflamación. Aquí se involucran genes, radicales libres, antioxidantes y enzimas específicas. Mientras la inflamación esté regulada, la alergia a la primavera se mantendrá a raya.

La “histamina” es una de las sustancias más reconocida que favorece la inflamación. Se encuentra en ciertos comestibles y elementos ambientales, pero nosotros también la producimos en el intestino. El hígado, máximo laboratorio de nuestro cuerpo, a través de un proceso llamado metilación, tiene la capacidad de procesar hasta el 98% de la histamina y eliminarla. Tanto el exceso de histamina externa como el mal funcionamiento del hígado estimula las alergias.

¿CAUSA DE LA ALERGIA?

¿Qué alérgeno provoca rinitis? Cualquier cosa. En el mundo moderno, las partículas de contaminación ambiental diaria tienen al sistema defensivo algo sobreexcitado. Para qué hablar del polen y la pelusa del árbol del plátano oriental. Los alimentos de a continuación se asocian a alergias alimentarias, sin embargo, como explicaba antes, la vía final común es la inflamación, y esta se manifiesta con los típicos síntomas respiratorios:

  1. Lácteos. Conversado en previos artículos, te expliqué que varios componentes de la leche de vaca, quesos y yogures tienen una capacidad impresionante de activar la inflamación.
  2. Bebidas, gaseosas y jugos envasados o en polvo. Con su alta cantidad de azúcar refinada, toxinas y químicos escondidos, son grandes estimuladores de la inflamación y de los órganos emuntorios.
  3. Harinas refinadas. El famoso pancito rico tostado con mantequilla. Muy conocida es la relación entre el gluten y sus efectos pro inflamatorios. No es necesario ser intolerante al gluten para que tus defensas y bacterias se vuelvan locas tratando de asimilarlo y eliminarlo.
  4. Soya. Otro conocido alérgeno. Más del 90% de la soya disponible hoy es transgénica, por esto y su asociación a alergias en los niños, no está recomendado su consumo frecuente, menos en primavera.
  5. Mariscos. Hay que entender que estos seres vivos son los filtradores del mar. En ellos quedan todos los tóxicos, plásticos, desechos y contaminantes que el ser humano arroja al mar ¿Queda claro entonces por qué una machas a la parmesana pueden ser las causantes de que estés con picor de ojos a las 2 horas después?
  6. Vaca, cerdo y pescados. Y esto es más nuevo. La carne de estos animales favorece la producción de histamina (sobretodo el cerdo) pero además exacerba la respuesta defensiva al contener Galactosa-α-1,3-galactosa, carbohidrato altamente inflamatorio. Por otra parte, la contaminación con parásitos vivos o muertos en la carne (anisakis), ha demostrado ser productora de alergias a largo plazo. En otro artículo explico otros de sus componentes que generan enfermedad.
  7. Maní. La mayoría disponible proviene de zonas tropicales y se ha demostrado que contienen aflatoxinas; toxinas pro inflamatorias producidas por hongos. Además, su alto contenido de aminas biógenas (histamina) los transforma en uno de los más grandes alérgenos vegetales.
  8. Estrés. Así es, no solo la alimentación o el polen produce episodios de rinitis. El eje conector de nuestro sistema nervioso-psicológico-defensivo-intestinal, ampliamente estudiado, provoca inflamación al ser estimulado por preocupaciones, exceso de trabajo y problemas personales.
Via LoNaturalylaSalud

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¿CÓMO ALIVIAR?

Recomiendo agregar los siguientes alimentos a tu día a día para prevenir y tratar los síntomas molestosos:

  1. VITAMINAS C, B y E. Micronutrientes que sólo podemos obtener de la alimentación. Son facilitadores de reacciones enzimáticas, es decir, ayudan al hígado y al sistema inmune a realizar sus funciones normalmente. Son antioxidantes y anti-histamina. Aumenta tu consumo de frutas y verduras de todos los tipos, sobretodo cítricas, piñas, manzanas y berries.
    Dato: A pacientes muy alérgicos sugiero consumir 1 gramo de Vitamina C en pastilla, 3 veces al día con las comidas. Para la vitamina B recomiendo tomarla como suplemento o inyectable (neurobionta), esencial para la metilación. Pídele a tu médico de confianza que te la indique.
  2. VITAMINA D. No somos vampiros, necesitamos del sol. De hecho, esta es una hormona con infinitas funciones: regula nuestro sistema de defensas, es anti-inflamatoria y anti-alérgica. Exponerse al sol sin fotoprotector, 15-20 minutos con cara, cuello y brazos al descubierto es necesario para sintetizar la Vitamina D diaria.
  3.  OMEGA 3. Recomiendo consumir el de origen vegetal que se encuentra en gran cantidad en la linaza. Remoja 1-2 cucharadas la noche anterior en agua y agrégala a batidos, ensaladas, desayuno y postres.
  4. VERDURAS. De todos los tipos. Otorgan antioxidantes, anti-inflamatorios, polifenoles, quercitina y un sin fín de elementos positivos que disminuirán la alergia. Además tienen Fibra, alimento de la flora intestinal: bichitos contentos le comunicarán al sistema de defensas que se calme y no se inflame.
    Dato: se estudió el efecto de extracto de brócoli como inhalador nasal en pacientes con rinitis. ¿Resultado? Gran disminución de los síntomas alérgicos.
  5. Especias. Como la cúrcuma y el jengibre, explicados en artículos anteriores. Agrégalos a tus comidas.
Via Blogargal

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A mí me resultó y a muchos pacientes también. La salud está al alcance de nuestros tenedores y cuchillos. Es maravilloso vivir una primavera sin necesidad de pastillas e inhaladores.

¿Qué otros elementos te han funcionado para combatir la alergia primaveral? Comparte abajo y sigamos conversando.

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