“Cargada de estrógenos, fitatos, anti-nutrientes, pesticidas, disruptores hormonales, transgénicos y alérgenos. Soya, la legumbre tóxica más consumidas por vegetarianos y veganos”

Al escribir este artículo no dejé de encontrarme con enunciados como el anterior. La producción y consumo masivo de soya, al igual que la leche de vaca, es un tema controversial. ¿Será tan venenosa?

HISTORIA OSCURA

Hace algunos años, cuando comencé una alimentación orientada al veganismo, me encontré con una cantidad sorprendente de productos derivados de la soya. Creía que esta era lo único de donde “suplir las proteínas que me faltaban”. Además, era muy fácil encontrarla en varios formatos. Sin embargo, lo que conocemos como “soya” dista mucho de ser lo que era antes.

En sus comienzos, lo que se utilizaba de la planta de soya no era el poroto, sino que sus raíces para la rotación de cultivos en agricultura. Su poder para enriquecer el suelo era buenísimo. No fue hasta que la Dinastía Zhou en el 1000 AC, comenzó a fermentar el poroto de soya y utilizarlo como alimento. Por el 200 AC, los chinos descubrieron como “cuajar” puré de porotos de soya. Así nació el tofu.

Via MotherEarthNews

Hasta aquí todo bien, pero no contábamos con que cientos de años después, luego de que el tofu se expandiera por todo oriente, la “inteligente” industria alimentaria occidental lo utilizaría para finalidades más oscuras. ¡Y los estudios científicos comenzaron a mostrar información diferente! Muchos resultados fueron de experimentos con células aisladas (in vitro) o en ratones, otros financiados por la industria de la soya, unos decían que era buena y otros mala. Entremedio, más y más soya era consumida.

TOXINAS SILVESTRES

Para entender esta historia, hay que saber que la planta y el poroto de la soya, al igual que muchos vegetales, poseen compuestos que les ayudan a sobrevivir. Son sustancias que para nosotros, en altas cantidades, no serían tan beneficiosas. Entre ellas destacan:

  1. ISOFLAVONAS: un tipo de fitoestrógenos, con función y estructura similares a las hormonas estrógenos. Estas últimas cumplen un rol primordial en el regular el ciclo menstrual y grasas, salud de los huesos, tiroides y emociones. Las 3 más importantes son: genisteína, daizeína y gliciteína. Al ser “parecidas” a los estrógenos, tendrían un efecto potencialmente nocivo en la salud. En hombres generarían feminización e infertilidad.
  2. ÁCIDO FÍTICO. Sustancia que se encuentra en la capa externa de legumbres y semillas. Sería un “anti-nutriente” debido a que bloquea la absorción de minerales como calcio, magnesio, fierro, cobre y zinc, todos esenciales para estar sanos.
  3. ALÉRGENOS. La proteína y los agregados industriales de la soya, estimularían de forma alterada nuestras defensas provocando inflamación. ¿Síntomas? Diarrea, constipación o dolor abdominal en infantes alimentados con leche de soya.

    Via Wellnessnova

  4. TRANSGÉNICOS (GMO). Más del 90% de la soya disponible hoy en día es producto de lo que se llaman los “cultivos transgénicos”: mezcla de soya con otro ser vivo (plantas, ratones, bacterias) en un laboratorio. Se ve similar al original. A pesar de que faltan más estudios, consumir soya transgénica sí tendría efectos adversos en el ser humano.
  5. PESTICIDAS. Debido al punto 4, los cultivos de transgénicos utilizan químicos potentes en su mantención. Hay evidencia que sustenta que el consumo de alimentos expuestos a pesticidas (Round-Up y Glifosato) provocarían parkinson y cáncer, entre otras.
  6. HEMAGLUTININA. Es una sustancia proteico-azúcar que se encuentra en la superficie del poroto de soya. Sería el responsable de hacer que nuestras  formar trombos y placas en las arterias, impidiendo la circulación de la sangre.

Con todo lo anterior, fácil sería decirle adiós a la soya. Sin embargo, esto es sólo 1 cara de la moneda. Algunos son mitos y otros son casos científicos aislados. Tanto las isoflavonas como el ácido fítico y el contenido nutricional de la soya, han demostrado ser beneficiosos para el ser humano, incluso para tratar y prevenir diferentes enfermedades. ¿A quién le creo ahora?

LA FALSA SOYA QUE CONSUMES

Quedamos en que la industria alimentaria de nuevo manipuló una planta con efectos provechosos. Pero el descubrimiento de “anti-nutrientes” en la soya, hacía difícil promoverla para consumo masivo. ¿Que hicieron? Se idearon formas para eliminar estas sustancias y nació la proteína de soya aislada (SPI).

Via AussieProtein

El poroto de soya se somete a un proceso llamado extrusión (precipitado y separado, lavado alcalino y ácido para luego quemarlo a altas temperaturas). Esto resultada en SPI y proteína vegetal texturizada (TVP), no encontrados en la naturaleza. Estos procesos destruyen nutrientes y beneficios de la legumbre. Mucha de la soya que se consume no es más que SPI y TVP,  mezclados con azúcar, salcolorantes y saborizantes, otorgando el estímulo gustativo venenoso perfecto para reemplazar leche y proteína animal. ¿Dónde los encontramos?:

  • Salsa de soya.
  • Carne de soya o “vegetal”, hamburguesas o vienesas de soya (TVP)
  • Leches de soya (a menos que sean orgánicas y libre de transgénicos)
  • Jugos de soya
  • Harina de soya.
  • Yogur, queso, crema, helado o aceite de soya.
  • Proteínas para musculación en base a soya.

¡La mayoría de lo que comen los vegetarianos y veganos!

Via StaticVix

¿Cuál derivado de la soya puedo comer? ¿Y el Tofu? ¿Cuánta soya es recomendable comer? ¿Tiene efectos positivos? Atentos porque queda mucho sin responder. ¿Tienes alguna otra pregunta?

 

__________

REFERENCIAS

MESSINA, M. et al. 2016. Soy and Health Update: Evaluation of the Clinical and Epidemiologic Literature [en línea]. Nutrients <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5188409/> [consulta: 07-01-2017]

BARRET, J. 2006. The Science of Soy: What Do We Really Know? [en línea]. Environmental Health Perspectives <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1480510/> [consulta: 07-01-2017]

CHAVARRO, J. et al. 2008. Soy food and isoflavone intake in relation to semen quality parameters among men from an infertility clinic [en línea]Human Reproduction <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2721724/> [consulta: 07-01-2017]

MESSINA, M. et al. 2010. The Role of Soy in Vegetarian Diets [en línea]Nutrients <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3257705/> [consulta: 07-01-2017]

LETHABY, A. et al. 2013. Phytoestrogens for menopausal vasomotor symptoms [en línea]. The Cochrane Database of Systematic Reviews <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24323914> [consulta: 07-01-2017]

KIM, J. et al. 2011. High serum isoflavone concentrations are associated with the risk of precocious puberty in Korean girls. [en línea]. Clinical endocrinology (Oxford) <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21623856> [consulta: 07-01-2017]

HOOPER, L. et al. 2009. Effects of soy protein and isoflavones on circulating hormone concentrations in pre- and post-menopausal women: a systematic review and meta-analysis. [en línea]. Human Reproduction Update <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2691652/> [consulta: 07-01-2017]

MARTÍNEZ, L. et al. 2008. An unusual case of gynecomastia associated with soy product consumption. [en línea]. Endocrine Practice <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18558591> [consulta: 07-01-2017]

SIEPMANN, L. et al. 2011. Hypogonadism and erectile dysfunction associated with soy product consumption. [en línea]. Nutrition <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21353476> [consulta: 07-01-2017]

DIVI, R. et al. 1997. Anti-thyroid isoflavones from soybean: isolation, characterization, and mechanisms of action. [en línea]. Biochemical Pharmacology <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/9464451> [consulta: 07-01-2017]

CHANG, H. et al. 2000. Dietary genistein inactivates rat thyroid peroxidase in vivo without an apparent hypothyroid effect. [en línea]. Toxicology and Applied Pharmacology <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11042097> [consulta: 07-01-2017]

CHAO WU XIAO. 2008. Health Effects of Soy Protein and Isoflavones in Humans. [en línea]. The Journal of Nutrition <http://jn.nutrition.org/content/138/6/1244S.long> [consulta: 07-01-2017]

LISBETH, B. 2008. Phytate: impact on environment and human nutrition. A challenge for molecular breeding. [en línea]. Journal of Zheijang University SCIENCE B  <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2266880/> [consulta: 07-01-2017]

URBANO, G. et al 2000. The role of phytic acid in legumes: antinutrient or beneficial function? [en línea]. The Journal of Physiology and Biochemistry <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11198165> [consulta: 07-01-2017]

RACKIS, J. 1974. Biological and physiological factors in soybean [en línea]. Journal of the American Oil Chemists’ Society <https://www.researchgate.net/publication/18574573_Biological_and_physiological_factors_in_soybean> [consulta: 07-01-2017]

BELLÉ, R. 2012. Letter to the Editor: Toxicity of Roundup and Glyphosate [en línea]. Journal of Toxicology and Environmental Health <http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10937404.2012.672149?journalCode=uteb20> [consulta: 07-01-2017]

ROBIN, M. et al. 2014. Major Pesticides Are More Toxic to Human Cells Than Their Declared Active Principles [en línea]. BioMed Research International <https://www.hindawi.com/journals/bmri/2014/179691/> [consulta: 07-01-2017]

THONGPRAKAISANG, S. et al. 2013. Glyphosate induces human breast cancer cells growth via estrogen receptors. [en línea]. Food and Chemical Toxicology <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23756170> [consulta: 07-01-2017]

SMYTH, S. et al. 2014. Risk, regulation and biotechnology: The case of GM crops. [en línea]. GM Crops & Food <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5033226/> [consulta: 07-01-2017]

KRAMKOSWKA, M. et al. 2013. Benefits and risks associated with genetically modified food products. [en línea]. GM Crops & Food <https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24069841> [consulta: 07-01-2017]

FALLON, S. 2000. Newest Research on Why You Should Avoid Soy [en línea]. Mercola <http://www.mercola.com/article/soy/avoid_soy3.htm> [consulta: 07-01-2017]

MERCOLA. 2000. The Truth About Soy Foods: Can Soy Damage Your Health? [en línea]. Mercola <http://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2010/09/18/soy-can-damage-your-health.aspx> [consulta: 07-01-2017]

WILLIAM, J. 2010. The Soy Controversy [en línea]. The Huffington Post <http://www.huffingtonpost.com/katherine-nichols/the-soy-controversy_b_689459.html> [consulta: 07-01-2017]



Comentarios