“Y entonces, lleno de estrés y con sueño por las pruebas de la universidad, me tomaba un té verde. Ahora más lúcido y tranquilo, seguía estudiando”

¿Basta mi genial experiencia con este brebaje para convencerlos de tomar te verde? Puede que no. Sin embargo, hay bastante detrás de esta infusión y hoy se los vengo a demostrar.

PÓCIMA MILENARIA

3000 años antes de Cristo, en China, se descubre el Camellia sinensis Theaceae (té verde). Difundido por monjes budistas hasta Japón, ya por el año 1200 se publicaba el primer libro sobre su cultivo y usos terapéuticos, de la mano de la cultura Zen.

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Y ahora, siglo XXI, podemos aseverar que los religiosos estaban en lo correcto al tratar a sus enfermos con este té. Se acumulan y acumulan artículos científicos en bibliotecas cibernéticas sobre sus múltiples efectos beneficiosos. Y no solo hablo del típico “bajar de peso tomando te verde”, esto va más allá.

CATEQUINAS MÁGICAS

Existen muchos tipos de té y típicamente nos referimos a ellos según su color. Ahora bien el te verde concentra cantidades importantes de sustancias vegetales llamadas catequinas. Muchas consecuencias positivas que nombraré a continuación se deben gracias a ellas, en especial, a la llamada galato de epigalocatequina (EGCG).

Tanto en laboratorio, animales y humanos, se ha medido la capacidad de las catequinas para combatir el cáncer. En esta enfermedad, las células pierden el control y se multiplican descontroladamente, como un ejército que destruye todo a su paso. ¿En qué ayudaría el té verde? Disminuye su crecimiento, inhibiendo enzimas (colagenasas y metaloproteinasas) que de otro manera ayudarían al cáncer a expandirse. Además, induce a estas células enfermas a la muerte (apoptosis) y protege de futuras mutaciones. Finalmente, los tumores necesitan de sangre con nutrientes para sobrevivir, pero el té verde minimiza que esto suceda (anti angiogénesis). Vendría siendo una ayuda a los tratamientos médicos ya existentes.

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¿Hígado dañado? No te preocupes, puesto que las catequinas (tanto en píldoras como inyectables) han demostrado favorecer la regeneración de este órgano y disminuir moléculas que generan inflamación. No nos olvidemos de la diabetes, la cual puede ser prevenida a través de la ingesta diaria de té verde y alimentos de origen vegetal. Estos logran regular los niveles de azúcar e insulina en pacientes sanos en riesgo de diabetes.

¿Te has sentido con más energía luego de tomar té verde? Bueno pues, esto se debe a que la EGCG potencia a la mitocondria, encargada de producir energía dentro de nuestras células. Asociado a la disminución de colesterol y triglicéridos que provoca, se dice que ayuda a la baja de peso.

¿Muchas caries? Nuevos estudios odontológicos han comprobado su capacidad anti-microbiana en bichos típicos de infecciones dentales. Las catequinas tienen el poder para debilitar la pared de algunas bacterias o disminuir las toxinas que ellas liberan.

Contrario a lo que “se dice”, el té verde no aumenta la presión arterial. Es más, no influye o incluso ayudaría a regularla según la ciencia más actual disponible. Esto debido a su contenido de polifenoles.

MISTERIOSOS COMPONENTES

Además de sus propiedades anteriores, podemos encontrar:

  1. TIANINA. ¿Necesitas estar más relajado? Bueno pues, tómese unas tazas de te verde. Este químico vegetal demostró tener efectos anti-estresantes en un estudio del 2016 en donde se utilizaron extractos de tianina y compararon sus efectos en un grupo de personas. A nivel microscópico, posee la capacidad de aumentar moléculas que nos calman (GABA y dopamina) y estimular zonas del cerebro ligadas a la paz (hipocampo). ¿Que tal un pastel de té verde para saborear y entregar tranquilidad?

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  2. CAFEÍNA. En dosis no excesivas y junto al compuesto anterior, ayuda a aumentar la atención, concentración y función cerebral. Ideal para esas noches de estudio o clases tediosas que requieren estar atentos. Sus beneficios se pueden obtener en muchos formatos. ¿Helado vegano de té verde saludable?

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  3. VITAMINA C y ÁCIDO GAMA AMINOBUTÍRICO. Potentes antiinflamatorios ambos. La primera potencia la función de nuestras células de defensas para prevenir infecciones, y el segundo permite regular la presión sanguínea y calmar el sistema nervioso. Lo ideal es que para infusiones se utilice la hoja seca real.

    Via ServingJoy

 

 

¿Cuán seguido tomas té? ¿Conoces alguna propiedad no mencionada? ¡Comparte y sigamos sanándonos!

 

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REFERENCIAS

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